
En octubre Matt Damon cumple 37 años, ya pasaron unos añitos desde que actuó en
School Ties en el 92, cuando tenía 22 años y era una de las jóvenes promesas del reparto, aunque por mucho tiempo me pareció un actor medio guango, es justo decir que de todas las promesas de
School Ties (Brendan Fraser, Chris O'Donnel, Ben Affleck y Damon) él es quien se ha vuelto el más constante, sólido y celebrado de todos.
Las razones para ser un actor que parte el ajo en Jollivú, empezaron con la asombrabobos
Good Will Hunting, que si no es mala, tampoco es la lumbrera que celebran tanto. Después le pegó al gordo con The Talented Mr. Ripley.
Pero su trabajo como actor que las puede todas y qué es como el desodorante aquel que deja huella, empezó cuando en 2002 filmó The Bourne identity, poniedo en el mapa a un nuevo y muy necesario héroe-agente-espía-matón de las pantallas, Jason Bourne, quien se fue haciendo más cool en cada entrega de la saga, The Bourne Supremacy y The Bourne Ultimatum.
Y la cosa no paró ahí, Matt Damon tiene en The Departed y en The Good Shepherd dos piezas maestras que lo ponen en las grandes ligas, no sólo es famoso, es buen actor y parece que ya sabe escoger qué películas hacer (porque también filmó muchas porquerías)
Así que puede seguir divirtiéndose con sus amigos Clooney y Pitt y jugar a que son el nuevo Rat Pack, pero cuando terminen de juguetear en el patio, debe recordar qué él es el dueño del balón y tiene que regresar a casa para hacer sus deberes.