lunes, 30 de junio de 2008

El deporte va bien


La Furia ganó la Eurocopa y Marat Safin pasó a cuartos de final en Wimbledon al ganarle a Wawrinka. A eso le llamo armonía deportiva. Ahora Safin va contra Feliciano López, lo dicho, para Marat pasar cada ronda no le resulta sencillo, pero cuando avanza lo hace chupi lerendi.

domingo, 29 de junio de 2008

Sus frías manos de rocío

Vilhelm Jensen era danés y escribía que daba gusto, era esmerado y tenía una expresión como de ¿Dónde me habré dejado las llaves de casa? En el 44 le dieron el Nobel y seis años después se marchó de este mundo.

Envoi
La mayor esparciendo
sus frías manos de rocío
hacia la luna veraniega.
Un año después:
Los mismos árboles de haya
y noches crepusculares
el mismo regocijo!

viernes, 27 de junio de 2008

Tony Leung 46

Tony Leung es uno de mis actores favoritos por varias razones, las principales son su nivel de interpretación y su cara que cambia de expresión sólo con mover una ceja. Dejó mi ranking de las 5 películas que más me gustas del grandísimo Leung.

Fa yeung nin wa Es linda, el soundtrack, las actuaciones, la fotografía, es una de las mejores cintas que he visto.

2046 Esta película me sube y me baja que yo no sé que pasa.

Chun gwong cha sit Es visceral y dolorosa, es lindísima.

Se, jie Desde la música hasta los planos, pasando por los diálogos, este filme es cautivador.

Ying xiong ¡Gran cinta donde Leung es Broken Sword!

jueves, 26 de junio de 2008

Paul Thomas Anderson 38

Paul Thomas Anderson cumple 38 años, su última película es grande y es diferente, There Will Be Blood le da un carácter más serio, hay a quienes nos gusta Punch-Drunk Love y a otros Boogie Nights, pero Magnolia es grande, tan grande como un Airbus metido en el patio de una primaria.

Naturalmente son los deseos los que me llevan

Desde Pernambuco llegó Graciliano Ramos, fue corrector de estilo en diversos diarios, trabajó también en la tienda de su padre, se quedó viudo y gran parte de su familia murió a causa de una peste en su ciudad natal, de donde fue alcalde. Después fue encarcelado por ser un supuesto comunista, al salir trabajó como inspector de enseñanza. Hizo de todo, pero lo que no dejó de hacer fue escribir.

Un fragmento de Angustia

Allá están nuevamente gritando mis deseos. Callan acobardados, se vuelven inofensivos, se transforman, corren hacia el pueblo reconstruido. Un escalofrío me atraviesa la columna, me encauza los dedos sobre el papel. Naturalmente son los deseos los que me llevan, aunque lo atribuyo todo a la lluvia que golpea el tejado y al recuerdo de aquél tamiz enfurecido que cae del cielo todos los días.

La furia en la final



La lluvia acompañó a La Furia en su partido contra los rusos, tres goles de España y la final ya está lista, Este domingo contra Alemania. Un paso más y España gana su segunda Eurocopa.

miércoles, 25 de junio de 2008

Atwood la flamante Príncipe de Asturias

Margaret Atwood es poeta, es feminista, es canadiense... Además es la flamante ganadora del Príncipe de Asturias de este año. El mal de la media noche le atinó a la ganadora.
Poema nocturno

No hay nada que temer, es sólo el viento que ahora sopla hacia el este, es sólo tu padre...
el trueno tu madre... la lluvia
En este país de agua con su luna ocre y húmeda como un champiñón,
sus muñones ahogados y sus pájaros largos que nadan,
donde crece el musgo por todo el tronco de los árboles
y tu sombra no es tu sombra sino un reflejo,
tus padres verdaderos desaparecen al bajar la cortina y quedamos los otros,
los sumergidos del lago con nuestras cabezas de oscuridad de pie ahora
y en silencio junto a tu cama...
Venimos a arroparte con lana roja,
con nuestras lágrimas y susurros distantes.
Te meces en los brazos de la lluvia,
el arca fría de tu sueño, mientras aguardamos,
tu padre y madre nocturnos,
con las manos heladas y una linterna muerta,
sabiendo que somos solamente las sombras vacilantes que proyecta una vela,
en este eco que oirás veinte años más tarde.

Safin recordó lo bueno que es


Hoy Safin, mi tenista favorito dio un partido memorable, hace mucho que no se encontraba en la cancha y eso lo había relegado al puesto 75 del ranking, pero esta vez jugó contra Djokovic, número 3 del mundo y Safin recordó cuando el estaba en el primer puesto del ranking y así jugó.

Le ganó a Djokovic en tres sets seguidos, 6 - 4, 7- 6, y 6 - 2. Marat está en la tercera ronda y espero que traiga una dotación de confianza y contundencia, este fino con su derecha y castigue a sus oponentes con su fantástico revés a dos manos.

Safin no gana fácil los torneos, le cuestan, aveces no llega su momento, pero cuando viene encanchado le ha ganado al mejor Sampras y al mejor Federer en sendas finales de Gran Slam.

Aute de noche

Sin Tu Latido de Luis Eduardo Aute, eso está tocando la computadora en este momento. Que buen concierto que dio la última vez que vino a la ciudad.

Hay algunos que dicen
que todos los caminos conducen a Roma
y es verdad por que el mio
me lleva cada noche al hueco que te nombra
Y le hablo y le suelto
una sonrisa, una blasfemia y dos derrotas
luego apago tus ojos
y duermo con tu nombre besando mi boca
Ay amor mio!
que terriblemente absurdo es estar vivo
sin el alma de tu cuerpo, sin tu latido
sin tu latido...
Que el final de esta historia
enésima autobiografia de un fracaso
no te sirva de ejemplo
hay quien afirma que el amor es un milagro
que no hay mal que no cure
pero tampoco bien que le dure cien años
eso casi lo salva
lo malo son las noches que mojan mi mano
Ay amor mio!
que terriblemente absurdo es estar vivo
sin el alma de tu cuerpo, sin tu latido
sin tu latido...
Aunque todo ya es nada
no se por que te escondes y huyes de mi encuentro
por saber de tu vida
no creo que vulnere ningun mandamiento
tan terrible es el odio
que ni te atreves a mostrarme tu desprecio
pero no me hagas caso...
lo que me pasa es que este mundo no lo entiendo
Ay amor mio! que terriblemente absurdo es estar vivo
sin el alma de tu cuerpo, sin tu latido
sin tu latido...

Seifert y su belleza

Jaroslav Seifert ganó el Nobel en el 84, dos años después se cansó de este mundo y se marchó. Aunque eso sí, es uno de los poetas checos de referencia del siglo XX. A mi me gusta pues es un poeta del tipo inspirador, brinda cierta paz en inciertos momentos.

Un fragmento de Toda la belleza del mundo.

El profesor Marek tenía un lema para animarnos. Solía decir que cualquier tonto puede aprender a dibujar. Entonces yo me consolaba a mí mismo pensando que lo lograría también, porque, sobre todo, no me consideraba tonto. ¡Eso sí que no! Sólo cuando hubiese aprendido a dibujar tendría ganada la batalla. Con los colores sería más fácil. Sí, pintaría. De todas maneras, no llegué a ser pintor. Porque ocurrió lo siguiente: en la cuarta o en la quinta clase, más o menos, nos sugirió el profesor Marek que trajéramos de casa los modelos con los que montaríamos en la clase el bodegón propio. Mis compañeros de clase traían manzanas, naranjas, limones, floreros con rosas, diversas cajitas y candeleros. Yo también traje conmigo objetos para hacer una naturaleza muerta muy proletaria, que armonizara con el barrio obrero de Zizkov: una botella de cerveza, un vaso, una rebanada de pan y una salchicha envuelta en un papel grasiento. Monté el bodegón sobre la mesa de dibujo y esperé, con los demás, a que el profesor diera su visto bueno. Cuando se me acercó, me miró y soltó con violencia:-Por Dios, Seifert, quite esa salchicha. ¡No permitiré por nada del mundo que la pinte! No tardé más que un par de segundos en comprender su preocupación. Y me quedé estupefacto. En aquel momento memorable decidí que sería mejor escribir versos.

Secondhand smoke

Me pregunto si estos anuncios logran su cometido, no creo que mucho, pero si algunos le hacen caso, ya es un avance.

martes, 24 de junio de 2008

Todo en orden en Wimbledon

Ayer Federer y Novak Djokovic pasaron sin problemas en la jornada inagural de Wimbledon. Hoy fue el turno de Nadal quien le ganó a Andreas Becker en tres sets seguidos. En las primeras rondas difícilmente habrá sorpresas, pero si buenos partidos. Acá la galería de la segunda jornada del tercer Gran Slam del año.

Moretti habla de Benedicto

Nanni Moretti dice que Benedicto XVI es un fanático y habla de otros temas más con el pretexto de su nuevo filme, la nota en Revista Ñ.

And the Asturias go to...

Este miércoles que viene se dará a conocer al nuevo Premio Principe de Asturias de las Letras en Oviedo, hay 32 candidatos, entre ellos, Jorge Semprún, Eduardo Galeano, Haruki Murakami, Ismail Kadaré, Alí Ahmad Said, Adonis, y el coreano Ko Un. Otros que suenan fuerte son Antonio Tabucchi y Margaret Atwood. A mi me gustaría que fuera Murakami o Tabucchi. Habrá que ver. También está en la lista McEwan que puede ganar el premio literario que quiera con una buena dosis de justicia.

Un fragmento de Sostiene Pereira de Antonio Tabucchi.

Pensó que cuando se está verdaderamente solo es el momento de medirse con el yo hegemónico que quiere imponerse en la cohorte de las almas. Y aunque pensó en todo ello no se sintió tranquilo, sintió en cambio una gran nostalgia, no sabría decir de qué, pero una gran nostalgia de una vida pasada y una vida futura.

lunes, 23 de junio de 2008

Sillas difíciles

El cineforo tiene las butacas más incómodas de Guadalajara, le gana por muy poco a las butacas de los cines del bosque, pero en definitiva se lleva la victoria en cuanto a sillas castigadoras de traseros en un cine.

El punto es que ponen buenas cintas, ahí he visto Ghost Dog, 2046 y Die Falscher entre otras. Así que seguiré visitando este cine de malas butacas y buenas películas.

domingo, 22 de junio de 2008

La Furia a semis

Pues si, 88 años después, España le gana a Italia en partido oficial, ahora La Furia va contra Rusia en Semifinales. Este domingo plano tuvo un poco de acción.

Oz gana el Premio Heine

Amos Oz ricibió el Premio Heine de Literatura de este año, el pasado le dieron el Príncipe de Asturias, será que se acerca al Nobel por su consistente diplomacia. La nota en el diaro La Tercera de Chile.

Y un fragmento de Hebrón y la luna.

Hebrón es una ciudad herida, llena de desconfianza, odio, temor y deseo de venganza. Algunos de los integristas musulmanes de línea dura residen en esa ciudad a sólo una manzana o dos de los colonos judíos más fanáticos. Las sombras de los judíos asesinados en Hebrón por los árabes en 1929 se confunden con las de los fieles musulmanes asesinados por el doctor Goldstein en 1995. El terrorismo de Yihad y Hamás codeándose con el terrorismo kahanista. En Hebrón hay muchas personas, tanto árabes como judías, que están fascinadas por fantasías de dominación y sumisión nacionalistas, no por ideas de compartir y de coexistencia. El futuro no es muy prometedor, a no ser que haya un esfuerzo coordinado de israelíes y palestinos de fuera de Hebrón para domar el "síndrome de Hebrón", de fanatismo violento, y para extinguir cualquier chispa de violencia antes de que se convierta en llama. Los colonos judíos han acuñado la frase "renovar la comunidad judía de Hebrón". Puede que haya llegado el momento de que las palomas israelíes acepten esta consigna. Ahora que los palestinos han aceptado, según el acuerdo de Oslo, que haya un sector judío en Hebrón, dejemos que las palomas las renueven. Dejemos que las palomas reemplacen a los discípulos del rabino Kahane y a los seguidores del rabino Lebinger con un tipo diferente de colono judío. Dejemos que los israelíes partidarios de Paz Ahora, los grupos ortodoxos pro paz, el movimiento religioso blando se presenten voluntarios para turnarse en habitar el barrio judío de Hebrón y para dirigir las oraciones de los judíos en la Tumba de los Patriarcas. Dejemos que este nuevo tipo de colonos reemplace a los opresivos ultraextremistas que recorren la ciudad buscando jaleo. Puede que ese experimento sea la verdadera forma de ser pionero, los pioneros de la coexistencia pacífica. Ese experimento puede funcionar siempre y cuando, por supuesto, los palestinos de Hebrón también estén dispuestos a cerrar el Libro de la Muerte y a abrir el Libro de la Vida.

Un filme con un toque de tango

Hoy he visto Die Fälscher, y me gustó, la vi sin ninguna espectativa y salí satisfecho del cine. Esta escena es muy linda, con Karl Markovics y Marie Bäumer, actores que no conocía pero que ahora tienen toda mi atención.

Me parece que Die Fälscher, ganó el Oscar a mejor película extranjera de forma merecida, tiene buena música, actuaciones para recordar y la historia tiene un ritmo que no baja en toda la cinta. Un filme de Austria para el mundo.

sábado, 21 de junio de 2008

Uno de esos sábados

Hay sábados como este, no importa que se haga o se deje de hacer, llegan estos sábados que tienen más horas que canas la cabeza de George Clooney.

Me acordé de una canción de Calamaro.

Hay un hombre volviendo a casa cruzando el río.
Otro que vuelve a casa cruzando el mar,
Dentro del pecho tiene calor y frío,
Y las cosas que lo ayudan a olvidar
Una broma que una vez me hizo reir,
Que me ayudaba a vivir,
Que perdió su gracia,
Y me quedo sin poder ni hablar
De las cosas que me ayudan a olvidar

Tiene cuatro caminos es un buen tío,
Tiene un dolor intenso en el paladar,
Tiene cinco sentidos hechos un lío,
Y las cosas que lo ayudan a olvidar.

Me parece que esta noche sigo igual,
Cambio sea por percar,
Y miro adelante,
Y me quedo sin poder recordar,
Ni siquiera aquellas cosas que me ayudan a olvidar.

Es una canción que viene con el olvido,
Cuando viene, viene olvidándose el por venir,
Si la fortuna quiere que me acompañe,
Antes que se pase el tiempo de venir.

Es una canción que viene con el olvido,
Cuando viene, viene olvidándose el por venir,
Si la fortuna quiere que me acompañe,
Antes que se pase el tiempo de vivir.

viernes, 20 de junio de 2008

Morir cada noche como una luna exhausta

Yevgeni Yevtushenko es un poeta que no se queda callado a la hora de decirle sus verdades a todo el mundo, eso lo sabe... bueno, pues todo el mundo, en el 61 lo dejó muy claro con la publicación de Babi Yar.

Fragmento de Me gustaría

Para mí, ser yo mismo no es bastante, ¡Dejadme ser todo el mundo! Estaré en miles de ejemplares hasta mi último día para que la tierra vibre conmigo y las computadoras enloquezcan procesando mi censo universal. Quisiera combatir en todas tus barricadas, humanidad, y morir cada noche como una luna exhausta, y amanecer cada día como sol recién nacido con una suave mancha inmortal en la cabeza. Y cuando muera, un François Villon siberiano, que no descanse mi cuerpo ni en la tierra francesa, ni italiana, sino en la tierra rusa, amarga, en al colina verde, donde por vez primera me sentí todo el mundo. "

La vida de los otros cuando se van

Hoy cumpliría 55 años Ulrich Mühe, pero decidió bajarse en Atocha hace casi un año (22 de julio del 07) después de ganarse las mejores críticas por su enorme papel e interpretación en Das Leben der Anderen.

Este año se estrena su último trabajo, Nemesis.

jueves, 19 de junio de 2008

De lo que verdaderamente hay debajo no sabemos nada

Encuentro algo muy placentero en la lectura de los escritores japoneses, me gusta Yukio Mishima, al igual que Kenzaburo Oe y Kawabata. De los contemporáneos y directamente desde Kyoto pongo un fragmento de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo de Haruki Murakami:

¿Por qué me gustan las medusas? No lo sé. Las encuentro bonitas. Antes, mientras las miraba, he pensado una cosa. Escucha, lo que nosotros vemos es sólo una pequeña parte del mundo. Damos por hecho que esto es el mundo, pero no es del todo cierto. El verdadero mundo está en un lugar más oscuro, más profundo, y en su mayor parte lo ocupan criaturas como las medusas. Eso nosotros lo olvidamos. ¿No te parece? Dos terceras partes del planeta son océanos y lo que nosotros podemos ver con nuestros ojos no pasa de ser la superficie del mar, la piel. De lo que verdaderamente hay debajo no sabemos nada.

¿Qué es esto?


A) Novela de Corín Tellado que se mojó con la lluvia del fin de semana.
B) Libro de Copérnico que data de 1543.
C) Célebre libro que narra la batalla Wayna Daga entre etíopes y portugeses contra otomanos.
D) Antología de chistes en latín.
E) El diario de adolescencia de Aquaman.

Más Chabon

Una buena noticia, Monadadori ha traducido El sindicato de policía yiddish. Michael Chabon está en el club de los grandes con Wonder Boys y Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay. En Radar Libros está la reseña.

Yo veo a Chabon y le encuentro pinta de tenista o de cantante pop, afortunadamente se dedicó a escribir.

Paparupapa eueoooo


El amor es bailar dice Café Tacvba. Que linda es El baile y el salón.

Menesteres de un adicto al blog

¿Qué pasa cuando un adicto a postear está lejos de su computadora?

La Furia

La Furia va bien en la Eurocopa, tan bien que lleva de tres, tres, sigue Italia en el camino, un partido que se antojaba para rondas adelante. Si ganan, Aragonés hasta me va a caer bien.

miércoles, 18 de junio de 2008

Por la noche o en el brillante mediodía

Kavafis fue periodista, funcionario y poeta. De lo que he leído de él, estos poemas que pongo, son de lo que más mi piacen.

Cuando se aviven

Trata de guardar, poeta,
aquellas eróticas visiones tuyas,
aunque pocas puedan ser las calmadas.
Ponlas, medio ocultas, entre tus líneas.
Trata de cogerlas, poeta,
cuando se aviven en tu mente
por la noche o en el brillante mediodía.


Cuerpo, Recuerda

Cuerpo, recuerda, no solo el ardor
con el cual fuiste amado;
no sólo los lechos sobre los cuales
te has acostado, sino esos deseos
que brillaban por ti en los ojos
y temblaban en los labios,
y un obstáculo fortuito
ha impedido que se cumplan...
Ahora que todo eso pertenece al pasado,
casi parece que te has abandonado a ellos...
Cuerpo, recuerda esos deseos
que por ti brillaban en los ojos
y temblaban en los labios.

Pessoa 120

Este mes se cumplieron 120 años del nacimiento de Fernando Pessoa. La verdad es que ya he perdido la cuenta de las veces que me ayudó en las noches y en las tardes y en las mañanas el bueno de Pessoa y sus heterónimos.

Las cartas de amor de Álvaro de Campos

Todas las cartas de amor son
ridículas.

No serían cartas de amor si no fueran
ridículas.

En mis tiempos también escribí cartas de amor,
como las demás, ridículas.

Las cartas de amor,
si hay amor,
tienen que ser ridículas.

Pero, en fin, sólo las criaturas que no han escrito nunca cartas de amor son las que son ridículas.

Quién volviera a aquel tiempo en que escribía sin darme cuenta cartas de amor ridículas.

La verdad es que hoy mis recuerdos de esas cartas de amor son los que son ridículos.

(Todas las palabras esdrújulas,
como los sentimientos esdrújulos,
son naturalmente ridículos)

lunes, 16 de junio de 2008

Villoro narra

En ADN Cultura le dan cada vez más espacio a Juan Villoro, acá una narración de Villoro que resulta divertida y didáctica.

Todavía me acuerdo de aquel tercer semestre de la universidad, cuando resultó divertido hacer un corto a partir de una historia de Villoro.


Lugares

Hay lugares como este, que según el país donde se encuentre, es el grado de trauma de los habitantes.

Bombard them

Las frases que se leen en los lunes, en los cafés, en las mesas con los amigos.

When all else fails, bombard them with tokens of your love.
Paul Auster. The Brooklyn Follies.

La vida es para vivirla mejor

Esta mañana está como para Calaveras y diablitos de los Fabulosos.

Yo a vos no te creo nada
¿Cómo vos vas a creer en mí?
Universos de tierra y agua
Me alejan de vos.

Las tumbas son para los muertos
Las flores para sentirse bien.
La vida es para gozarla
La vida es para vivirla mejor.

Calaveras y diablitos...
Calaveras y diablitos...
Calaveras y diablitos...
Invaden mi corazon.

Calaveras y diablitos...
Calaveras y diablitos...
Calaveras y diablitos...
Invaden mi corazon.

No quiero morir sin antes haber amado,
Pero tampoco quiero morir de amor.
Calaveras y diablitos...
Invaden mi corazon.

Yo a vos no te creo nada
¿Cómo vos vas a creer en mí?
Universos de tierra y agua
Me alejan de vos.

Las tumbas son para los muertos
Las flores para sentirse bien.
La vida es para gozarla
La vida es para vivirla mejor.

Calaveras y diablitos...
Calaveras y diablitos...
Calaveras y diablitos...
Invaden mi corazon.

Calaveras y diablitos...
Calaveras y diablitos...
Calaveras y diablitos...
Invaden mi corazon.

No quiero morir sin antes haber amado,
Pero tampoco quiero morir de amor.
Calaveras y diablitos...
Invaden mi corazon.

Lo que no tiene más remedio que tener contenido

Hay escritores que comprenden un espectro muy amplio, Javier Marías es uno de ellos, cuando no son sus libros, son sus ensayos los que me otorgan buenas e interesantes horas. En Revista Ñ aparece un artículo dedicado a Marías donde habla de las biografías y de Aquella mitad del tiempo, su nuevo libro.

los libros de Marías son un gran platillo para un lector con apetito de letras contemporáneas, desde Los dominios del lobo, pasando por El hombre sentimental y Todas las almas, hasta Corazón tan blanco y el basto Tu rostro mañana, en el que me encuentro en Baile y sueño. Javier Marías mola, no más.

Dejo un fragmento de El hombre sentimental que disfruto mogollón.

Que cansado es querer, pensé, afanarse, proyectar, ambicionar, no poder contenerse con la perseverancia y la inmovilidad. Qué cansado es lo concreto, pensé, lo que no tiene más remedio que tener contenido. Qué cansado también lo que aún ha de ser.

viernes, 13 de junio de 2008

Miller a la Acuarela

Pues Henry Miller no sólo escribía, también se daba sus vueltas a la papelería y compraba sus acuarelas y sus pinturas Bero. La acuarela que pongo arriba no tiene nombre, algunos de los pasajes que escribía Miller tampoco lo tienen.

miércoles, 11 de junio de 2008

¿Quién es el?

A) Abuelo de Javier Solórzano
B) Rouget de Lisle, compositor de La Marsellesa
C) Rey Tojolabal
D) Tom Lefroy, amor imposible de Jane Austen
E) Cantante cuartetero al que le gusta el vino y la joda

Insomnias

Yalal Al-Din Rumi el filósofo persa, una vez, allá por el siglo XIII se levantó de buen morro y escribió:

Cuando estoy contigo, estamos despiertos toda la noche
Cuando no estas, no puedo dormir
¡Que Dios bendiga estas dos insomnias!
y la diferencia entre ellas

Was tun, wenn's brennt?

Ayer vimos Was tun, wenn's brennt? Estrella no la había visto y yo tenía unos tres años sin écharle un ojo. Después de verla llegué a las mismas conclusiones de la vez anterior, que son las siguientes.

Conclusión 1: Til Schweiger es Cool y Doris Schretzmayer está linda.

Conclusión 2: Lo mejor de la película es la escena del extinguidor con la canción de Radiohead de aderezo, acá la escena.

Conclusión 3: Es una buena cinta para un día que no se quiere ver algo denso pero tanpoco muy simple. Ni si ni no, ósea más o menos.

Cine en Valencia

Me gustó el cartel del Festival de Cine Joven de Valencia, que ya va por su edición 23 (yo me vengo enterando hoy de su existencia) Por dicho festival han desfilado directores de la rodada de Julio Medem y Álex de la Iglesia. Del 21 al 28 de junio se realizará se nueva edición.

Los inmortales, de Martin Amis

Vaya perspectiva. Pronto toda la gente se habrá ido y me quedaré para siempre solo. Con tanta radiación solar los seres humanos que aún circulan se encuentran en muy mal estado, sin contar los problemas de inmunidad, el régimen a base de ratas y cucarachas y cosas por el estilo. Son los últimos; pero no pueden durar mucho (claro que intenta decírselo a ellos). Aquí están de nuevo; tambaleando, se asoman a mirar el infierno del atardecer. Todos padecen enfermedades y delirios. Todos se creen que son... Pero dejemos en paz a los pobres hijos de perra. Ahora me siento libre para desnudar mi secreto.

Soy el inmortal.

Hace un tiempo increíblemente largo que estoy por aquí. Si el tiempo es dinero, yo soy el último de los grandes derrochadores. Y, sabéis, cuando uno ha estado en circulación tanto tiempo como yo, la escala diurna, ese número de veinticuatro horas, puede empezar a demolerte el ánimo. Yo intenté buscar un esquema más amplio. Y tuve mis éxitos. Una vez me mantuve despierto siete años seguidos. Sin siquiera una siesta. Qué mareo, amigo. Por otro lado, esa vez que estuve enfermo en Mongolia dormí durante toda una década. Sin nada que hacer, de paseo por un oasis del Sahara, me rasqué el ombligo durante dieciocho meses. En una ocasión –cuando no había nadie alrededor– me la estuve meneando un verano entero. Hasta los inalterables cocodrilos me envidiaban los baños en los ríos sin tiempo. Francamente, no había mucho más que hacer. Pero al fin interrumpí estos experimentos y con mansedumbre me uní a la rutina noche-día. Me pareció que necesitaba dormir. Me pareció que necesitaba hacer las cosas que al parecer necesita hacer la gente. Cortarme las uñas. Comparecer ante el vaso y la bacía de afeitar. Ir a la peluquería. Todas esas distracciones. No me extraña que nunca haya terminado nada.

Nací, o aparecí o me materialicé o despunté, cerca de la ciudad de Kampala, Uganda, en Africa. Claro que Kampala todavía no existía, y Uganda tampoco. Africa tampoco, si vamos al caso, porque en aquellos tiempos todas las masas de tierra estaban unidas. (Tuve que esperar hasta el siglo veinte para verificar muchas de estas cosas.) Pienso que debo de haber sido un dios falso o algo así; cabe concebir que llegué de un planeta que se regía por un reloj diferente. De todos modos nunca llegué muy lejos. Aunque larga, mi vida ha sido en todos los sentidos fútil. Tuve que parar el carro durante un buen rato antes de que aparecieran seres humanos con los que tratar. El mundo todavía se estaba enfriando. Me pasé toda la geología sentado, esperando que llegara la biología. Solía canturrear junto a esos estanques tibios donde empezó la vida sembrada desde el espacio. Sí, allí estaba yo, alentándoos desde la línea de banda. Pues tenía instintos gregarios y me sentía terriblemente solo. Y hambriento.

Entonces se manifestaron las plantas, lo cual significó un simpático cambio y ciertos tipos rudimentarios de animales. Pasado un tiempo comprendí y me hice carnívoro. Me convertí en un cazador prodigioso en parte por autodefensa. (No era tanto una cuestión de supervivencia como que a nadie le gusta que lo huelan, lo desgarren y lo mastiquen, todo al mismo tiempo.) No había animal que pudiera soñarse que yo no fuera capaz de matar. También tenía mascotas. Era una forma de vida al aire libre muy saludable, aunque no demasiado estimulante. Yo anhelaba... reciprocidad. Pero si pensé que el período pérmico era lo peor, fue sólo porque aún no me había tocado vivir el triásico. No puedo deciros lo aburrido que era. Y entonces, antes de que pudiera darme cuenta –esto habrá sido alrededor del 6.000.000 a. de C.– vino la primera Edad de Hielo (no oficial) y tuvimos que empezar todos de nuevo, más o menos desde la línea de largada. Las Edades de Hielo, admito, fueron golpes considerables a mi moral. Uno sabía cuándo se acercaban: solía haber una especie de espectáculo cósmico de luces y luego, con demasiada frecuencia, una espantosa borrasca de impactos retardados; luego polvo, y bellos crepúsculos; por fin, la oscuridad. Ocurrían regularmente, cada 70.000 años justos. Guiándose por ellas uno podía poner el reloj en hora. La primera Edad de Hielo acabó con los dinosaurios; eso al menos dice la teoría. Yo sé que no fue así. Podrían haberse salvado si se hubieran apretado el cinturón y hubiesen sido sensatos. Los trópicos eran bastante calurosos y sombríos, cierto, pero perfectamente habitables. No, los dinosaurios se lo buscaron: eran una pandilla lamentable. Son las películas de aventuras sobre el mundo perdido las que dicen la verdad sobre su muerte. Increíblemente estúpidos, increíblemente quisquillosos; e increíblemente grandes. Y siempre buscando camorra. El lugar parecía un patio de peleas. Yo, por supuesto, ya había descubierto el fuego, de modo que comía bien. Hamburguesas todas las noches.

La primera hornada de hombres-mono fue una carga enorme en lo que a mí concernía. En cierto modo me agradó verlos, pero en general era un lío. ¿Tanta evolución para eso? Hubo una época de brutalidad antes de que llegaran a algo, e incluso entonces siguieron siendo ansiosos y paranoicos. Yo, con mi casita, mis trajes de piel, mi cara bien afeitada y mis barbacoas, sobresalía. De vez en cuando me convertía en objeto de odio, o de adoración. Pero ni siquiera los amistosos me servían de algo. Ugh. Ij. Akk ¿Qué nombre se le da a semejante conversación? Y cuando al fin mejoraron, y me hice unos cuantos amigos y empecé a tener relaciones con las mujeres, sobrevino un descubrimiento espantoso. Yo había pensado que iban a ser diferentes, pero no. Todos envejecían y morían, como mis mascotas.

Como están muriendo ahora. Todos muriendo alrededor de mí. Al principio todos aquí nos alegramos cuando el mundo comenzó a entibiarse. Nos alegró que las cosas se iluminaran. El invierno siempre es duro; pero de algún modo el invierno nuclear es especialmente sombrío. Hasta yo llegué a cansarme de una noche que duró tres años (y Nueva Zelanda, me parece a mí, está bastante muerta incluso en las mejores épocas). Por un tiempo la gran fiebre fue tomar el sol. Pero luego la cosa pasó de la raya hacia el otro lado. Empezó a ponerse cada vez más caluroso, o más bien hubo un cambio en la naturaleza del calor. No daba la sensación de ser luz de sol. Más bien parecía un gas o un líquido: parecía lluvia, muy fina, muy caliente. Y los edificios, por lo que se notaba, no la rechazaban de la manera adecuada, ni siquiera aquellos que tenían techo. La gente dejó de adorar al sol y se hizo adoradora de la luna. La vida se volvió nocturna. Ellos están de lo más animados, teniendo en cuenta la situación, y se compadecen más de los otros que de sí mismos. Supongo que es una suerte que no puedan predecir lo que se viene. Pobres mortales, me dan pena. No son capaces de hacer nada en absoluto con esa fiera fundida que hay en medio del cielo. Se enfrentaron con la ira, después se enfrentaron con el frío; y ahora los están nuclearizando de nuevo. Los está renuclearizando, multinuclearizando el lento reactor del sol.

El Apocalipsis sucedió en el año 2045 d. de C. Cuando tuve la certeza de que se acercaba fui directamente al centro de la acción: Tokio. Saldré ahora mismo al paso y diré que me encontraba de lo más dispuesto a marcharme. No es que estuviera especialmente deprimido o algo así. Sin duda no estaba tan deprimido como ahora. De hecho acababa de emerger de una resaca de cinco años y el futuro se me aparecía luminoso. Pero el planeta estaba en un estado desesperante en aquel entonces y yo no quería participar más. Quería irme. Nada se las había arreglado nunca para matarme, y comprendí que la única oportunidad radicaba en el impacto directo de un misil. Yo soy cósmico (en tiempo), pero también lo son las armas nucleares (en poder). Si un misil no consigue borrarme del mapa, me decía, pues bien, nada lo conseguirá. Sólo tenía una seria duda. El despliegue de moda por entonces consistía en detonaciones de tapiz en la escala de los cien kilotones. Personalmente yo hubiese preferido algo mayor, digamos algo así como un megatón. Había perdido el barco. Debería haber aprovechado la oportunidad en los días de las pruebas atmosféricas. Solía morderme los codos pensando en la hija de puta de sesenta megatones que los soviéticos habían probado en Siberia. Sesenta millones de toneladas de TNT: está claro que ni siquiera yo me habría salvado... Alquilé una habitación en el último piso del Century Inn, cerca de la torre de Tokio, bien en el centro de la ciudad. Esta vez quería colocarme en primera fila. Me pareció que en el hotel estaban contentos con el cliente. Los negocios no parecían ir viento en popa. Todo el mundo sabía que el final comenzaría allí, igual que un siglo atrás. Y a esa altura, de cualquier modo, las ciudades estaban muriendo en todas partes... Por la noche hice estallar mi dinero. Soborné al guardia del piso y me franqueó el acceso a la azotea: el sueño final. La ciudad se contorsionaba de pánico. Yo me contorsionaba de esperanza. Si esto suena egoísta, pido excusas ¿Pero a quién? Cuando oí las sirenas gimiendo en el aire me puse de pie de un salto y permanecí inmóvil, desnudo, en puntas de pie, con los brazos extendidos. Y luego ocurrió, como si le abrieran la cremallera al universo.

En primer lugar debo haber absorbido una buena cantidad de radiación inmediata, que más tarde me provocaría tremendas jaquecas. En seguida pensé que Dionisio me estaba haciendo cosquillas hasta matarme. Al mismo tiempo, me apabullaron la onda electromagnética y la embestida térmica. Por las partículas radiactivas no tenéis que preocuparos. Hacedme caso, es la menor de las dificultades. Pero el calor es otra cosa. Son unas temperaturas capaces de convertir a un ser humano en una sombra en la pared. Hasta yo me resequé un poco. Aunque ahora pueda bromear (eso sí que era calor, madre mía; uf, vaya bochorno), en el momento confieso que me alarmé. Yo no podía respirar y se me nubló la vista –otro detalle importante: no me morí, pero al menos me desmayé–. Y por un buen rato, pues cuando me desperté había desaparecido todo. Me había pasado durmiendo todo el estallido, la conflagración, el tifón mortífero. Físicamente me sentía bien. Físicamente me encontraba, como se dice, en forma. Mi resaca había desaparecido por completo. Pero en todos los demás aspectos sentía un desacostumbrado decaimiento. Sí, estaba infinitamente deprimido. Todavía lo estoy. Oh, finjo alegría, pongo cara de ánimo; pero a menudo pienso que esta depresión no acabará nunca, que me durará hasta el fin de los tiempos. No se me ocurre nada que tenga buenas posibilidades de levantarme el ánimo. Pronto la gente desaparecerá y me quedaré solo para siempre.

Son gente de arena, gente de polvo, gente de polvo. Los aprecio, por supuesto, pero no sirven de gran compañía. Están profundamente enfermos y profundamente locos. A medida que menguan, que declinan y se marchitan, parecen ir adoptando grandes ideas sobre sí mismos. Entre nosotros, yo tampoco me siento como una lechuga. Tengo buen aspecto, el mismo que solía tener; pero sin duda hubo tiempos en que me sentí mejor. Mi trato con las enfermedades, dicho sea de paso, es como sigue: las contraigo, me hacen daño y todo eso, y no obstante nunca resultan fatales. Se van, o yo me adapto. Para daros un ejemplo, hace setenta y tres años que tengo sida. Sencillamente no me lo puedo sacudir de encima. Falta una hora para que amanezca y las estrellas todavía brillan con su nuevo afilado esplendor. Los seres humanos ya vuelven a las casas. Algunos caerán en un sueño tembloroso. Otros se reunirán junto a la artesa contaminada y hablarán todo el día de sus patrañas. Yo me demoraré afuera un rato más, solo, bajo el inmortal calendario del cielo.

La antigüedad clásica fue interesante (calculo que acabo de dar un buen salto, pero no es mucho lo que os perdéis). Fue en la Roma de Calígula donde me di cuenta de que tenía un problema de alcoholismo. Empecé a pasar más y más tiempo en Cercano Oriente, donde siempre había animación. Le tomé la medida a las reglas maestras de la economía y florecí como comerciante mediterráneo. Para mí las largas excursiones de ida y vuelta a las Indias no eran nada del otro mundo. Me fue bien pero no fabulosamente y hacia el siglo diez había vuelto a recalar en Europa Central. Juzgándolo ahora, da la impresión de que cometí un error ¿Sabéis cuál fue mi período favorito? Sí: el Renacimiento. Estuvisteis realmente bien. Para ser sincero, me sorprendisteis. Yo me había pasado bostezando quinientos años de plagas, religión y talento nulo. La comida era espantosa. Nadie tenía buen aspecto. El arte y las artesanías apestaban. Entonces: ¡bum! Y encima todo al mismo tiempo. Me encontraba en Oslo cuando me enteré de lo que estaba ocurriendo. Dejé todo y me subí al primer barco que zarpaba para Italia, aterrorizado de perdérmelo. Ah, era el paraíso. Cuando esos tipos pintaban una pared, un techo o lo que fuera, pintado quedaba. Allí vivíamos dentro de una obra maestra. Al mismo tiempo, a mi entender, había algo de ominoso. Yo advertía que, en todo sentido, erais capaces de cualquier cosa. Y después del Renacimiento ¿con qué me encuentro? Con el Racionalismo y la Revolución Industrial. Crecimiento, progreso, la gran estampida petroquímica. Justo cuando pensaba que no podía haber siglo más tonto que el diecinueve, se presenta el veinte. Os juro, el planeta entero parecía estar representando un certamen de estupidez. Yo ya veía entonces cómo iba a acabar la historia humana. Cualquiera podía verlo. No había alternativas.

Mis intentos de suicidio se remontan a la Edad Media. Me lo pasaba tirándome de las montañas y números así. Piedras al cuello, etcétera. Nunca daban resultado. Jesús, he hecho de pararrayos más veces de las que puedo recordar, y he vivido para contarlo. (Una vez me dio un meteorito en plena cara; salir arrastrándome de debajo me costó lo mío, y me sentí descompuesto toda la tarde.) Y todo esto sin contar las innumerables guerras en que luché. A lo largo de milenios la milicia fue mi pasión –ya sabéis cómo anda el mundo–, pero a comienzos del siglo quince empecé a cansarme. Yo, que había luchado con Alejandro, con los grandes Khanes, de pronto me encontraba en medio de una pesadilla de vagos asquerosos enfrentándose a otra pandilla de vagos asquerosos. Eso fue en Agincourt. Para la guerra de Semana Santa ya estaba harto. Parecía que toda la improvisación –todo el saber y la capacidad– había desaparecido. No había más que muerte, pura y simple. Y mis experiencias en el teatro nuclear no han servido para nada para restaurar la aventura perdida... De veras... lentamente yo iba perdiendo el interés por todo. En general me iba volviendo más ermitaño y neurótico. Y estaba la bebida. De hecho, cuando promediaba el siglo veinte mi problema de alcoholismo se me escapó de las manos. Una vez, tuve una borrachera que me duró noventa y cinco años. Desde 1945 hasta 2039 estuve hecho una cuba. Nómada metropolitano, me ganaba la vida vendiendo mi pasado, vendiendo historia: baratijas fenicias, rollos hebreos, botines de guerra –algunas de estas cosas bien valían una bomba–. Me derrumbé. Perdí todo respeto por mí mismo. Era como un pasajero de un avión averiado que, con la bolsa del duty-free colgándole de la boca, procura encontrar ese estado en el que nada importa. Así parecía estar comportándose el mundo entero. Y ese estado es imposible de encontrar. Porque no existe. Porque las cosas importan. Incluso aquí.

La visión de Tokio después del ataque nuclear no era agradable. Un aceitoso pastel negro con pequeños brocados de fuego. Mi vida había estado atiborrada de muerte –la muerte es mi vida–, pero ese surco era nuevo. Había desaparecido todo. No sucedía nada. La única luz, la única actividad, provenía de los haces de plasma y los pequeños cohetes que algún satélite perdido o algún submarino vagabundo seguían disparando. ¿Pero qué hacen?, me pregunté ¿Para qué bombardean este cementerio? No me preguntéis cómo me las arreglé para llegar aquí, a Nueva Zelanda. Es una larga historia. Y fue un largo viaje. En otros tiempos, desde luego, hubiera podido hacerlo a pie. No tenía planes. Me limité a seguir las huellas de la vida.

Fui en balsa hasta el continente y allí tampoco había nada. Todo estaba muerto. (Para ser justo, buena parte ya había muerto antes.) De vez en cuando, mientras me dirigía a tientas hacia el sur, veía una mancha de liquen o un hongo deformado, y más tarde alguna cucaracha con una sola pata, o una rata ciega, cosas así, y eso me levantaba el ánimo por un rato. Pasaron unos buenos dieciocho meses antes de que me cruzara con seres humanos dignos de tal nombre; fue en Thailandia. Era una pequeña comunidad pesquera protegida por un pico de las montañas costeras y por anómalas condiciones de viento (por entonces no había otras condiciones de viento más anómalas). La gente lo pasaba mal, naturalmente, pero aún seguía sacando algo del mar, si bien no se lo podía llamar exactamente pescado. Les supliqué que me dieran una barca y se negaron, lo cual era comprensible. Como no quería discutir, me quedé por allí hasta que se murieron. No fue mucho tiempo. Si no recuerdo mal, tuve que esperar unos cuatro años. Luego cargué mis cosas, me hice a la mar y no me importó adónde demonios me llevaban los vientos. Sencillamente me hice a la mar muerta con la esperanza de encontrar vida.

Y en cierto modo la encontré aquí, entre la gente del polvo. Los últimos. Más me vale aprovecharlos al máximo porque son los últimos seres humanos que me quedan. Lamento que vayan a irse ¿Qué significa necesitar a los demás, necesitar que los demás sean?

Una vez me encontraba en China con mucho dinero y un siglo que perder, compré una elefanta recién nacida y la cuidé hasta que se hizo inválida. La llamaba Babalaya. Vivió ciento treinta años y tuvimos tiempo de llegar a conocernos muy bien. Esa manera juguetona que tenía de sacudir la cabeza. La silueta graciosa: tanto bulto y nada de culo (desde atrás parecía un peón caído sobre el mostrador de un pub de Dublín). Babalaya, la única mujer que me importó de verdad... No, eso no es cierto. No sé por qué lo digo. Pero las relaciones largas siempre me han resultado difíciles y he tendido a poner aire de por medio. Sólo me he casado ochocientas o novecientas veces –no soy de los que llevan la cuenta–, y no creo que el total de mis hijos llegue a las cuatro cifras. También tuve mis épocas de gay. Estoy seguro, no obstante, que os dais cuenta del problema. Yo estoy acostumbrado a ver cómo se abren paso hacia el cielo montañas enteras, cómo se forman deltas. Eso que se dice sobre que el Atlántico o lo que sea se hunde a un ritmo de una pulgada por siglo; bueno, yo lo noto. Heme allí, pues, viviendo con una preciosidad. Un parpadeo... y se ha vuelto una ruina. Mientras que yo permanecía varado en un mediodía impecable, daba la impresión de que el tiempo garabateaba el rostro de todo el mundo: se encogían, se ensanchaban, se desflecaban. No es que a mí me importase tanto, pero las mujeres no sabían cómo manejarlo. Las volvía locas. “Hace veinte años que estamos juntos”, decían. “¿Cómo es que yo parezco una mierda y tú no?”. Además, no era muy astuto quedarse mucho en un solo lugar. Veinte años ya era alargarlo demasiado. Y yo lo alargaba, muchas veces, por los niños. Aparte de eso sólo tenía aventuras sin importancia. ¿Pensáis que los líos de una noche son de lo más insatisfactorios? Pues imaginaos lo que pienso yo. Para mí veinte años son un lío de una noche. No, ni siquiera. Para mí veinte años son un polvo de ascensor... Y había complicaciones desagradables. Por ejemplo, una vez vi a una nieta mía tosiendo y cojeando por el soukh de Jerusalén. La reconocí porque ella me reconoció a mí; dejó escapar un alarido áspero, mientras me señalaba con un dedo que por cierto llevaba un anillo que yo le había regalado de pequeña. Y ahora era pequeña de nuevo. Lamento decir que en los días más tempranos cometí incesto con bastante regularidad. En ese entonces no había manera de evitarlo. No sólo se trataba de mí: todo el mundo andaba en lo mismo. Un millón de veces he visto partir a los míos, y un millón de veces más. Qué dolor he conocido, qué megatones de dolor. A todos los echo de menos; cómo los echo de menos. Echo de menos a mi Babalaya. Pero comprenderéis que cualquier clase de relación ha de resultar bastante tempestuosa (es imposible eliminar las tensiones) cuando uno de los dos es mortal y el otro no.

La única celebridad que llegué a conocer bien fue Ben Jonson, en el Londres de esos tiempos, cuando regresé de Italia. Ben y yo éramos compinches de bebida. Cuando se emborrachaba era estridente, y a veces también sentimental; y por supuesto que todo el asunto de Shakespeare lo deprimía mucho. Ben solía deshacerse en lágrimas leyendo las cosas de ese hombre. A Shakespeare lo vi una o dos veces por la calle. Nunca nos encontramos, aunque sí nuestros ojos. Siempre tuve la sensación de que juntos habríamos llegado lejos. Yo veía el mundo como Shakespeare. Y apuesto a que hubiera podido proporcionarle material interesante.

Pronto habrá desaparecido toda la gente y me quedaré para siempre solo. Hasta Shakespeare habrá desaparecido, aunque no del todo, porque sus versos seguirán viviendo en esta vieja cabeza mía. Me acompañará la memoria. Me acompañarán los sueños. Sólo faltará la gente. Cierto es que ya viví un montón de años vacíos antes de que los seres humanos llegaran, de modo que estoy acostumbrado a la soledad. Pero esta vez será distinto, sin la esperanza de que al final aparezca alguien.

Ahora no hay ningún clima. Los días son apenas una máscara de fuego, y a mí el cielo nocturno me parece siempre un poco igual. Antes, en el vacío temprano, había animales, había plantas, había divagaciones de la naturaleza. Ahora, bueno, no hay mucho sobre lo que divagar. Yo advertí lo que le estabais haciendo al lugar. ¿Qué sucedió? ¿Era demasiado bonito, o qué? Jesús, no estuvisteis aquí más de diez minutos. Y mirad lo que habéis hecho.

Reunida alrededor del pozo envenenado, la gente bosteza y masculla. Son los últimos. Han intentado tener hijos –yo he intentado tener hijos– pero no funciona. Los bebés que consiguen nacer, no tienen buen aspecto y parece que no pueden desarrollar ninguna inmunidad. La verdad sea dicha, la inmunidad no abunda. Todo el mundo anda escaso de ella.

Son los últimos y están dementes. Sufren de desengaño en masa. De veras, es de lo más loco. Están todos convencidos de que son... de que son eternos, de que son inmortales. Y no fui yo quien les dio la idea. Yo he mantenido la boca cerrada, como siempre, por hábito adquirido. He sido discreto. No soy de esos pesados que junto al fuego te cuentan cómo conocieron a Tutankamón y sedujeron a la reina de Saba o a María Antonieta. Se creen que vivirán siempre. Pobres hijos de perra, si supieran.

Yo también suelo engañarme. A veces me entra la extraña idea de que sólo soy un insignificante maestro de escuela neocelandés que nunca hizo nada ni fue a ninguna parte y ahora se está muriendo penosa y ruidosamente de radiación solar junto con todo el mundo. Es raro lo palpable que resulta este pasado falso, y qué humano: casi siento que si estiro la mano podré tocarlo. Hubo una mujer, y un hijo. Una mujer. Un hijo... Pero enseguida despierto. Enseguida me rehago. Enseguida me enfrento al hecho trágico de que para mí no habrá fin, ni siquiera después de que muera el sol (lo que al menos debería ser bastante espectacular). Yo soy el Inmortal.

Últimamente he empezado a quedarme afuera durante el día. Bah, qué demonios. Y me he fijado que lo mismo hacen los seres humanos. Aullamos y bailamos y sacudimos la cabeza. Crujimos de cánceres, chisporroteamos de sinergismos bajo el furioso cielo sin pájaros. Con timidez espiamos el vasto círculo blanco del sol. Claro está que yo puedo permitírmelo, pero para los seres humanos es el suicidio. Esperad, me gustaría decirles. Todavía no. Cuidado... os haréis daño. Por favor. Por favor, tratad de durar un poco más. Pronto habréis desaparecido y yo me quedaré solo para siempre.

Yo... Yo soy el Inmortal.

martes, 10 de junio de 2008

Los trazos de Dylan

El sábado que viene, se expondrán en la galería Halcyon, 93 trabajos de Bob Dylan, entre cuadros, dibujos y bocetos, Londres verá otra faceta de Dylan. La serie se titula The Drawn Blank, y el cuadro de arriba se llama Woman in Red Lion Pub, la nota está en ADN Cultura

What Happening?

Hace unos días vi el trailer de The Happening, el nuevo filme de M. Night Shyamalan, con Mark Wahlberg poniendo cara de que no encuentra el azúcar para su cereal. Me emocionó ver el adelanto, Shymalan es grande y The Village es entre todas sus películas, la mejor. Acá el trailer de The Happening.


Mi ranking de películas de Shymalan

1.- The Village Es genial, cada que la veo me gusta más.
2.- The Sixth Sense Recuerdo la primera vez que la vi, y me da miedo.
3.- Unbreakable Casi sería mi segunda favorita, es fabulosa.
4.- Signs Ya tengo mi gorro de alumino, por cualquier cosa.
5.- Lady in the Water Bonita, es para fans.

Leo libros usados porque las páginas muy hojeadas y manoseadas pesan más en los ojos

A mi Erri De Luca me cae muy bien, alguna vez dijo en una entrevista para El País, "Yo no soy un ex algo, no puedo separarme de mi pasado, de mis elecciones... Escribir, así como leer, es una buena manera de hacerse compañía, pero por encima de eso está el amor, o el odio" De Luca ha hecho de todo, hasta ser voluntario en la guerra de Bosnia, hay un par de libros suyos que estoy buscando como un ruso gordo busca su Borsch.

Un fragmento de Tres caballos

Leo libros usados porque las páginas muy hojeadas y manoseadas pesan más en los ojos, cada ejemplar de un libro puede pertenecer a muchas vidas y los libros no tendrían que quedar vigilados en los lugares públicos, sino trasladarse con los caminantes que los llevan consigo por un tiempo y que como ellos tendrían que morir extenuados a achaques, infectados, ahogados tras lanzarse desde un puente con los suicidas, metidos en una estufa en pleno invierno, destripados por los niños para hacer barquitos, tendrían que morir de cualquier forma menos de aburrimiento y propiedad privada, condenados a una estantería de por vida.

Armstrong en día nublado

A este día nublado, con lluvia, viento y un cafe a un lado, le viene que ni pintado un poco de Louis Armstrong, Dream a little dream es de mis favoritas. Hace un par de años no paraba de escuchar un disco de Armstrong que me gusta mucho, un día se me perdió, entonces pare.

lunes, 9 de junio de 2008

Barnes y Flaubert


En ADN Cultura se encuentra un artículo muy bueno de Julian Barnes, trata de la correspondencia de Flaubert con algunos de sus amigos, entre ellos Guy de Maupassant. Acá la nota.

Elegy a medias

Por fin vi Elegy, la adaptación de El animal moribundo de Philip Roth. Pues Ben Kingsley muy bien, por lo demás, ver Elegy fue como escuchar una canción que me gusta, en un radio viejo que apenas me dejaba reconocer las notas, no será la primera o la última adaptación de un buen libro que se quede a medias.

El orgullo de Serbia

En el tenis de mujeres la mejor es Ana Ivanovic, ganó el Roland Garros, con un lindo 6-4 y 6-3 derrotó a Safina, que linda que se ve la Ivanovic cuando gana.

Roland Nadal Garros

Nadal es el mejor en la arcilla, ni duda cabe. Da gusto verle jugar (no vi la final ggrrhh) así que ahora a esperar Wimbledon y el US Open que tienen un dueño hasta ahora, el gran Federer.

viernes, 6 de junio de 2008

La caja de Grass

Desde la publicación de Pelando la cebolla, la última biografía de Günter Grass, del Nobel alemán se habla más de su juventud en las SS que de El tambor de hojalata o de El gato y el ratón. En agosto llegará el siguiente libro de Grass, Die Box, que trata de una caja a la manera de una cámara fotográfica que capta imágenes del pasado, presente y futuro. Lo último que leí de Grass fue Mi siglo, me gustó pero no fue un libro trascendente para mi, espero que Die Box venga a reafirmar lo grande que es Günter Grass.

Más Roth en septiembre

Parece que esta será la contratapa del nuevo libro de Philip Roth que se espera se publique en septiembre, ¡Ya viene Indignation!

Cuatro seguidas

No hay más, para jugar en arcilla no hay nadie como Nadal, esta vez pensaba que Djokovic daría la sorpresa, pero Rafael Nadal le ganó sin problemas y ahora espera a Federer o al francés Monfils en su cuarta final consecutiva de Roland Garros.

Yo espero que llegue Federer y gane el Gran Slam que le falta, si lo hace, seguro que dejara de soñar que es un niño chiquito víctima de un grandulón de Mallorca que le avienta arcilla a los ojos.

Caminar a orillas de rieles oxidados

El día que murió Gardel pasaron y dejaron de pasar muchas cosas, entre las que sí pasaron, se encuentra el nacimiento de Jorge Teillier, uno de los poetas chilenos que me gustan para los días sin horario.

Cuando todos se vayan

Cuando todos se vayan a otros planetas
yo quedaré en la ciudad abandona
dabebiendo un último vaso de cerveza,
y luego volveré al pueblo donde siempre regreso
como el borracho a la taberna
y el niño a cabalgar
en el balancín roto.
Y en el pueblo no tendré nada que hacer,
sino echarme luciérnagas a los bolsillos
o caminar a orillas de rieles oxidados
o sentarme en el roído mostrador de un almacén
para hablar con antiguos compañeros de escuela.

Como una araña que recorre
los mismos hilos de su red
caminaré sin prisa por las calles
invadidas de malezas
mirando los palomares
que se vienen abajo,
hasta llegar a mi casa
donde me encerraré a escuchar
discos de un cantante de 1930
sin cuidarme jamás de mirar
los caminos infinitos
trazados por los cohetes en el espacio.

jueves, 5 de junio de 2008

I don't give a shit about sleeping, Leon. I want love, or death. That's it

Otra de mis grandes favoritas es Léon, Luc Besson produce de todo, cintas buenas y malas, pero esta es genial, el reparto es cosa seria, Jean Reno, Gary Oldman y Natalie Portman. Esta escena de celebración me gusta.

Algunos diálogos del filme.

Mathilda: Leon, what exactly do you do for a living?
Léon: [Leon] Cleaner.
Mathilda: You mean you're a hit man?
Léon: [reluctantly] Yeah.
Mathilda: Cool.

Mathilda: Do you "clean" anyone?
Léon: No women, no kids, that's the rules.
Mathilda: How much would it cost to hire someone to get those dirtbags who killed my brother?
Léon: Five grand a head.
Mathilda: Wow. How about this: I work for you; in exchange, you teach me how to clean. Hmmm? What do you think? I'll clean your place, I'll do the shopping, I'll even wash your clothes. Is it a deal?


Mathilda: I've decided what to do with my life. I wanna be a cleaner. Léon: You wanna be a cleaner? [passes her a gun and bullets]
Léon: Here, take it. It's a goodbye gift. Go clean. But not with me. I work alone, understand? Alone.
Mathilda: Bonnie and Clyde didn't work alone. Thelma and Louise didn't work alone. And they were the best.

Negro de oriente

Rodrigo Fresán escribe sobre Natsuo Kirino, escritora del genero negro, que parece viene con todo con su libro Out. Yo lo quiero leer, mientras tanto la nota se puede leer en Radar Libros.

Hemingway de reserva

En Londres ha salido un libro con poemas inéditos de Ernest Hemingway, en el ejemplar también vienen manuscritos del Nobel. La nota en Revista Ñ.