Unos de los mejores diálogos de los últimos tiempos se encuentra en el
El secreto de sus ojos de
Juan José Campanella, momentos antes del gran plano secuencia en la cancha de Huracán. La voz cantante la lleva
Guillermo Francella quien le explica a
Ricardo Darín con ayuda de
David Di Napoli ósea el escribano Andretta como se puede cambiar cualquier cosa, menos una pasión.
Espósito llega a buscar a Sandoval a su bar habitual, ahí lo encuentra con las cartas que el sospechoso le escribió a su madre.
Espósito: Ya no sólo te escapás para mamarte, ahora también te robás las pruebas.
Sandoval: Ya está todo bajo control, Benjamín.
Espósito: Mirá si a Irene se le ocurre leer el expediente?
(
Espósito intenta quitarle las cartas a Sandoval)
Espósito: ¡Suelte, Carajo! ¿Qué está haciendo, se volvió loco?
Espósito: Vámonos...
Sandoval: Sentate vos un segundo. Sentate y relajate. ¿Sabés por qué no lo podemos encontrar, Benjamín? Porque somos dos boludos... Mirá: 12 cartas, 31 folios,
5 trabajos... No, esto ya te lo leí.
Espósito: Vámonos.
Sandoval: No. No paré de pensar un segundo... La cabeza me explota, Benjamín. Yo me puse a preguntar. ¿Cómo es posible que no lo podamos encontrar a este tipo? Siempre se nos hace humo, ¿dónde está? Y se me ocurrió pensar en los tipos, pero en todos los tipos, no en este tipo en especial, sino...
Espósito: “Los tipos”, sí.
Sandoval: Eh, ahí está. En “el Tipo”... El tipo puede hacer cualquier cosa para ser distinto... pero hay una cosa que no puede cambiar, ni él, ni vos, ni yo, nadie. Mirame a mí. Soy un tipo joven... tengo un buen laburo, una mina que me quiere... y como decís vos, me sigo cagando la vida viniendo a tugurios como éste. Más de una vez me dijiste: “¿Por qué estás ahí, Pablo, qué hacés ahí?”... ¿Y sabés por qué estoy, Benjamín? Porque me apasiona. Me gusta venir acá, ponerme en pedo, cagarme a trompadas si alguien me hincha las pelotas, me gusta. Y vos lo mismo, Benjamín. Vos no pod-, no hay manera de que te puedas sacar de la cabeza a Irene. Y la mina tiene más ganas de casarse que Susanita. Debe tener más de 37 revistas de trajes de novia arriba del escritorio. Se comprometió con fiesta y todo, pero vos... seguís esperando el milagro, Benjamín. ¿Por qué? (
Espósito baja la mirada) Vení. (
Se acercan a la barra en donde un grupo de comensales bebe) ¿Qué tal Escribano, cómo le va?
Escribano: Qué dice, ¿cómo está?
Sandoval: Acá le traje al amigo del que le había hablado: Espósito. El Escribano Andretta, Escribano en serio, mi asesor técnico.
Escribano: Ahí le doy una tarjeta. (
Se la extiende a Espósito)
Sandoval: Vamos con la primera carta de nuestro querido amigo Gómez.
...
Sandoval: “Te juro que con lo que llovió quedé peor que Oleniak la vez aquella”. Escribano, por favor:
Escribano: Juan Carlos Oleniak, debutó en Racing en el año 60... en el 62 pasó a Argentino Juniors, en el 63 volvió a Racing. En un clásico con Sandoval Lorenzo, le dieron un empujón... lo metieron de cabeza en el foso. Salió todo empapado.
Sandoval: Ah, una cosa seria. Acá lo llamamos Platón, porque vive de La Academia. “Yo te voy a traer vieja, y vamos a ser flor de yunta... no es lo mismo Anido, que Anido con Mesías”... Doctor:
Escribano: Anido y Mesías, backs del Racing Campeón del '61... Negri al arco, Anido y Mesías, Blanco, Piani y Sachi, Corbata, Pisutti, Mansilla, Sosa y Belén.
Sandoval: “quedate tranquila vieja, en eso soy como Manfredini y no como Babastro”. Escribano:
Escribano: Pedro Valdemar Manfredini... Se lo compraron a los mendocinos por 2 pesos y resultó ser un jugador extraordinario para su época... ¡Increíble! Julio Babastro, puntero derecho jugó sólo dos partidos entre el 62 y el 63 sin abrir el escor.
Sandoval: Cito: “Yo no quiero terminar como Sánchez”, ¿a qué se refiere
“como Sánchez”, doctor?
Escribano: No, seguramente se está refiriendo al guardameta Ataulfo Sánchez, eterno suplente del gran Negri... jugó solamente 17 partidos entre el 57 y el 61.
Sandoval: Escribano, ¿qué es Racing para usted?
Escribano: Bueno, una pasión, querido.
Sandoval: ¿Aunque hace nueve años que no sale campeón?
Escribano: Una pasión es una pasión.
Sandoval: ¿Te das cuenta Benjamín? El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de famila, de novia, de religión, de Dios... pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín... no puede cambiar... de pasión.