domingo, 20 de febrero de 2011

Balada triste de trompeta, locura, rareza y potencia

Hay tantas cosas en Balada triste de trompeta, potencia visual, locura, rareza, reminiscencias, bajas pasiones y personajes tan coloridos como complejos, y todo eso y todo eso con el notable estilo de Álex de la Iglesia que con esta cinta consigue entretener y refleccionar. Al ver Balada triste de trompeta tenemos un buffet de cine adelante, con buenas actuaciones, Carlos Areces y Carolina Bang cumplidores y Antonio de la Torre como ya es costumbre, con una interpretación redonda. Claro que no podía faltar Santiago Segura como payaso sangriento rodando escenas memorables. De pronto son tantos temas y puntos de vista que resulta una avalancha salvaje este filme, en dónde hay claros homenajes al cine y a los directores que le gustan a De la Igleisa, pasando por momentos y lugares históricos en donde pone en juego a sus personajes.

En el pasado festival de Venecia Balada triste de trompeta ganó como mejor guión y Álex de la Iglesia como mejor director, en los Goya quedó relegada por Pa negre, pero la historia de estos dos ambivalentes payasos enamorados de la misma trapacista está llena de colorido y muestra un buen trabajo que por momentos me recordó a Acción mutante pero hilado en fino, y es que la mano de De la Iglesia tiene un estilo muy particular que le merece un gran número de seguidores. Aunque el filme abarca tanto y la escena final da para polemizar, es sin duda uno de los trabajos más maduros de este director bilbaíno.