En la edición pasada del Festival de Cannes se presentó en competencia This Must Be the Place del itaiano Paolo Sorrentino, esta cinta protagonizada por Sean Penn y Frances McDormand es coproducida entre Italia-Francia-Irlanda. De Sorrentino vi el año pasado Il divo que tiene una gran secuencia al inicio y después se instala en un ritmo lento que a ratos funciona y que a ratos no. Acá dejo una entrevista que se hicieron a Sorrentino sobre su nuevo filme durante su participación en Cannes.¿Habría podido existir This Must Be The Place sin el Festival de Cannes?
Paolo Sorrentino: Aquí empecé mi carrera. Mi encuentro con Sean Penn tuvo lugar en 2008 cuando vio Il Divo durante el festival y me dijo que deseaba trabajar conmigo. A partir de este instante, comencé a escribir para él y no pensaba en nadie más para el papel de Cheyenne. Estoy contento de que haya aceptado encarnar a este personaje porque si se hubiera negado, la película no se habría realizado. No deseaba contar esta historia sin él, por lo que sí, el Festival de Cannes permitió la posibilidad de realizar esta película.
¿El personaje de Cheyenne estaba escrito?
Yo veía a Cheyenne de un cierto modo y Sean Penn leyó y escuchó en numerosas ocasiones todas mis recomendaciones, pero cuando comenzó a darle vida al personaje, asistí a algo increíble y fui yo quien soy se puso a escuchar sus consejos. Al final, Cheyenne ha sido modelado por mi visión inicial del personaje, pero sobre todo por la experiencia de Sean Penn, que lo hizo evolucionar apropiándoselo completamente.
¿Por qué eligió Irlanda y luego los Estados Unidos como lugares de rodaje?
No me parecía una buena idea comenzar esta historia en Italia. la avalancha del New Wave que marcó el rock de los años 80 apenas llegó a la cultura italiana; además, la figura del fascismo en la historia política italiana complicaba la explicación del tema de la película. No quería batallar para justificar el carácter de esta historia porque el público ya tiene lo suyo al deber acostumbrarse al personaje de Cheyenne, que parece venir de otro planeta. Por otra parte, la idea de rodar en Estados Unidos vino simplemente de las ganas que teníamos mi amigo Umberto Contarello, coautor del guión, y yo. Soñaba desde hace tiempo con la posibilidad de filmar aquellos magníficos paisajes que había visto en el cine. Con el peso de Sean Penn en la cartelera, se volvió posible y lo tuvimos en cuenta en la escritura. Al final me di el gusto, pero Estados Unidos simboliza tan bien el éxodo que los lugares que rodamos cuentan por si solos una parte de la historia. No fue, pues, un capricho por mi parte.
Es un procedimiento que usted ya utilizó en Il Divo, pero para This Must Be The Place, las escenas filmadas utilizando una grúa son muy numerosas. ¿Por qué esta elección?
La película es un viaje, pero también me pareció importante viajar en los espacios que estaban a nuestra disposición. Además, me gusta esta idea de grandes movimientos alrededor de un elemento que puede desplazarse muy lentamente como es el caso de Cheyenne en la película. Dependiendo del lugar donde se pone el ojo y del camino que recorre, la percepción del sujeto cambia y evoluciona. La película habla también de este cambio de perspectiva. La mirada exterior sobre los personajes cambia, se ven de forma distinta.
La música es prácticamente un personaje más de la película. ¿Por qué la empleó en clave de nostalgia?
No es nostalgia, aunque es verdad que tenía ganas de abordar un poco la evolución del rock. En la película los temas son numerosos y se superponen. Uno de ellos es el miedo a crecer. No obstante, este interés por el rock me permitió crear un desfase entre la evolución del mundo alrededor de Cheyenne y este aspecto estereotipado que pasa por la vestimenta, la devoción por un género musical, el rechazo a utilizar un teléfono móvil, etc. El rock era la gran época de Cheyenne pero es también la rock attitude la que originó un bloqueo y la posterior depresión.
David Byrne no es únicamente el compositor de la película. Desempeña un papel importante…
Cuando se tiene la posibilidad de poder trabajar con David Byrne, que es un artista completo, habría sido una lástima no implicarlo totalmente: el título de la película (This Must Be The Place es el título de una canción de Talking Heads), la explicación del drama de Cheyenne y el universo sonoro de la película. Sus obra es de locos y me ha servido de inspiración para muchas de mis películas. Los numerosos puntos en común entre su escenografía y la realización de This Must Be The Place es también un modo de rendirle homenaje.























