domingo, 29 de julio de 2012

Cineuropa entrevista a Alberto Barbera


Cineuropa entrevistó a Alberto Barbera, Director del Festival de Cine de Venecia, acá un fragmento de la entrevista

Los problemas y el criterio de selección.

Este año, el festival no presenta más de 60 películas en total, un número soportable para que todos puedan ver la mayor cantidad de películas. Todas llegan en estreno mundial, menos una (Shokuzai, de Kiyoshi Kurosawa, que nace como serie de televisión y ha sido emitida tan sólo en Japón). Todavía queda por anunciar la 18ª película a concurso. Sólo puedo decir que no será china y que creo que os sorprenderá gratamente. Las últimas semanas han sido muy extenuantes, casi dramáticas. Siento envidia de mi compañero y amigo, el director del Festival de Toronto, que puede escoger 350 películas y no decir “no” a nadie. Nosotros, entre sacrificios, discusiones, dudas y sentimientos de culpa, hemos seleccionado más o menos una tercera parte de las películas que efectivamente podían estar. El criterio de selección ha sido la calidad suprema y el respeto de la diversidad.

El programa: autores consagrados y jóvenes directores de tierras lejanas.

Hemos asumido algún que otro riesgo. El programa se compone de autores consagrados, muchos de ellos europeos, así como algunos directores menos famosos y jóvenes cineastas desconocidos de países donde no hay una industria cinematográfica; por ejemplo, un corto realizado en Nepal o la primera película dirigida por una mujer en Arabia Saudí. El dato más interesante es que, a pesar de la crisis, existe mucha actividad productiva en todo el mundo, en países como Guatemala, Indonesia o Malasia, donde el cine está creciendo gracias a las nuevas tecnologías digitales de bajo coste. Hay que seguir y fomentar este desarrollo. Los festivales deben recuperar su función de exploración de nuevas estéticas y lenguajes, no sólo ser una ocasión para el reconocimiento y el homenaje. Los temas recurrentes de la selección son la crisis (económica, pero también de valores, comportamientos, modelos y relaciones humanas), la soledad (como consecuencia de la crisis) y el fundamentalismo (tanto religioso como económico).